CCE

CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA

Si no podemos ser una potencia militar y económica, podemos ser una potencia cultural nutrida de nuestras más ricas tradiciones

Benjamín Carrión

Ecuador, sábado 23 de septiembre del 2017

Museos Casa de la Cultura Ecuatoriana

Museo de instrumentos musicales Pedro Pablo Traversari

En 1.197,36 m2, contiene instrumentos de la época precolombina y del resto del mundo. Se expondran, permanente, 540 instrumentos musicales, clasificados mediante el método Sachs y Horn Bostel y sus subclasificaciones respectivas.

Se destacan en esta colección los instrumentos musicales precolombinos: silbatos, quenas de hueso humano, quipas y flautas de cerámica. Entre los más simbólicos de nuestras culturas aborígenes, encontramos los rondadores de plumas y patas de cóndor, decorados con cabezas de escarabajos, y una buena muestra de pijuanos y pingullos, que han mantenido sus sonidos a través de los siglos.

Biografía de Pedro Pablo Traversari
(1874 – 1956)

Pedro Pablo Traversari .- Compositor y director de banda quiteño. Inició sus estudios musicales con su padre y luego en el Conservatorio de Santiago de Chile y continuó su formación musical en flauta, violoncello, contrabajo y composición musical.

Desde temprana edad tuvo aptitudes musicales. Sus padres, Don Pedro Traversari, músico italiano y la Sra. Alegría Salazar, procuraron cultivar esas capacidades. A los doce años estudia bajo la dirección de Don Calixto Guerrero, quien forma en él, un espíritu coleccionista.

Perfecciona sus estudios musicales en Roma y París. En el año de 1900 fue llamado por el General Eloy Alfaro para reabrir el Conservatorio Nacional de Música en Quito; luego, el 28 de Octubre de 1928, funda el Conservatorio Antonio Neumane en la ciudad de Guayaquil, del que fue su director hasta 1935.

La obra más dilatada de su vida fue la creación musical. Se conocen muchas obras y danzas de tipo indígena; por ejemplo, “La Profecía de Huiracocha” y “El canto a Bolívar”. Veinte y dos danzas en diversos estilos en el Género Incaico, Aires Chilenos Antiguos, Romances y Cantos Incaicos, Cantos Escolares, Himno Pentafónico de la Raza Indígena, Himno del 24 de Mayo, Himno al Pabellón Ecuatoriano, Himno de los estudiantes Ecuatorianos, Rythmus in Laudem B.M.V. de Mercedes, Glorias Andinas (Poema Sinfónico en Cuatro Movimientos), Meditación (para orquesta), Cumandá o La Virgen de las Selvas (melodrama en tres y cuatro actos con música y baile), La Profesía de huiracocha, Kiskis o el Ultimo Exponente del Alma Incaica, Los Hijos del sol, La Araucana. También escribió varios tratados de carácter musical, como: “Musicología”, “Acústica de la Música”, “La Música Indígena en América”.

Además, entre sus obras literarias, deben mencionarse las siguientes:

Tratado Práctico de Teoría General de la Música, Método Ilustrado de Caligrafía Musical, Sinopsis de las Relaciones de la Escala General Temperada, Historia General Ilustrada de la Música Indígena y Popular de los Países Americanos, La Arqueología Americana en la Civilización Moderna, Tratado de Musicología, Tratado de Folklore Ecuatoriano.

Pero la obra que lo inmortalizó es el Museo de Instrumentos Musicales, que reúne piezas únicas, clasificadas en 42 colecciones de instrumentos antiguos de casi todo el mundo. Es considerado uno de los mejores museos en toda América Latina y guarda muestras de una antigüedad de tres mil años.

En el año de 1950, decide vender su colección a la Casa de la Cultura Ecuatoriana. La entrega oficial tuvo lugar el 1 de mayo de 1951. Pasarían pocos años de este acontecimiento, cuando el 6 de julio de 1956 fallece en Quito, a la edad de 82 años.

Formación de la Colección

A los doce años recibió la primera base de la colección actual, un valioso legado de su maestro, Don Calixto Guerrero y Larraín, compuesto de un extenso repertorio de obras musicales y una colección de instrumentos musicales originales antiguos.

El maestro no perdió la ocasión de recorrer Chile y otros países de América y Europa, con el único objetivo de coleccionar instrumentos musicales indígenas originales, anotar sus aires, canciones y recoger datos para la historia de todas las manifestaciones artísticas.

La adquisición de los instrumentos arqueológicos de América, fueron motivo de una serie de investigaciones para descubrir sus condiciones prehistóricas, técnicas, geográficas y sus edades. Con diversos pretextos se introduce entre los arqueólogos, anticuarios, coleccionistas y comerciantes de objetos antiguos y raros, de quienes recibe brillantes luces y algunos obsequios.

Varios instrumentos fueron donados por el Doctor Luis Felipe Borja; otros precolombinos, por el Señor Luis Gómez, en el año de 1946. Así mismo, el Padre Gonzalo Pérez entrega el Tunduy en 1900.

En el año de 1906 se realiza una exposición pública en el Palacio Sforza Casarini, donde Traversari dicta algunas conferencias, a las que asisten miembros titulares de la Real Academia de Santa Cecilia y principalmente los propietarios del gran Museo Gorga, de quienes recibe en intercambio, instrumentos, como trompetas egipcias, persas y romanas, claves, espinetas y virginales, a más de una variedad inmensa de mandolinas, guitarras, violines, etc.

El deseo más ferviente de Traversari, era dar a conocer al mundo su colección y la evolución de los instrumentos musicales, por lo tanto de la música.

Historia del Museo

Los sueños del profesor Traversari se cristalizaron por primera vez, el 9 de mayo de 1950, cuando fue inaugurado el Museo en Quito, en la planta baja de la casa de la señora Rosario Ordóñez de Pérez.

Un año después, el 1 de mayo de 1951, la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión” resuelve la adquisición de la colección de cerca de mil piezas clasificadas en cuarenta y dos colecciones, con una antigüedad de tres mil años antes de Jesucristo, y se establece que el Museo continuaría dirigido por su fundador y llevaría su nombre.

En 1974, Richard Rephann, Director del Yale Collection of Musical Instruments, quien con el apoyo de la Organización de Estados Americanos, realiza la catalogación de los instrumentos de la colección, y los clasifica según el método Sachs-Hornbostel, modificado por el Comité Internacionale des Museum Art Collection.

Con este asesoramiento, el museo fue organizado, con las normas internacionales que rigen este tipo de museos en el mundo. A diferencia de la enseñanza que nos imparten en las escuelas y colegios sobre los instrumentos musicales como de viento, cuerda y golpe; se los ha clasificado en cuatro grandes grupos: idiófonos, aerófonos, membranófonos y cordófonos y últimamente añadieron el quinto grupo de los electrófonos.

Actualmente, se encuentran en exposición quinientas ochenta y cuatro piezas, las restantes se encuentran en las reservas del museo.

Clasificación de los instrumentos musicales

1. Idiófonos
Estos instrumentos, hechos de material esencialmente resonante, vibran al ser percutidos, punteados o friccionados.

2. Membranófonos
Instrumentos cuya membrana tensada produce el sonido al moverse. Se clasifican según la manera de hacer vibrar la membrana (golpe, fricción y zumbido o soplo).

3. Aerófonos
Instrumentos dentro de, a través de, o alrededor de los cuales se hace vibrar el aire.

4. Cordófonos
Instrumentos de una o más cuerdas tensadas que, según al caso, se puntean con los dedos o con un plectro, se tocan con un arco, se percuten, se friccionan o se someten a la acción del viento.

5. Electrófonos
La evolución musical durante el siglo XX ha hecho necesaria una importante ampliación a la categoría de la clasificación de Hornbostel y Sachs: los electrófonos. Su característica común es el sonido, y se genera a través de válvulas de vacío o dispositivos semiconductores, como ejemplo de instrumentos electrófonos tenemos: Piano electrónico, violín electrónico, guitarra eléctrica, sintetizador.

Instrumentos musicales Andinos del Museo Traversari

Antecedentes
En los países latinoamericanos los instrumentos musicales como la quena, las zampoñas, la bocina, el rondador, el bombo, las chagchas, son de origen andino, en uso desde la época precolombina.

Según Ataulfo Tobar dice que los instrumentos de uso andino son las diferentes clases de flautas entre las que se destaca la flauta traversa, la flauta grande llamada tunda, la flauta mediana y la pequeña, además: el pingullo, el pífano, el rondador, la paya, las dulzainas, la chirimía, el cuerno y la bocina.

Otros como los instrumentos de cuerda, son de ascendencia extracontinental, principalmente europea; los mismos fueron traídos por los conquistadores españoles como es el caso de la guitarra y otros instrumentos que posteriormente tuvieron sus derivaciones y adaptaciones de forma: tal es el caso del bandolín, el tiple, el charango, el arpa y el cuatro, y se los usa como instrumentos andinos para la ejecución de la música autóctona de nuestro país

Como dato muy importante dentro de la ejecución instrumental, se debe señalar que los instrumentos de viento de origen andino tienen sus propias características acústicas que los diferencian totalmente de los instrumentos de origen europeo, destacándose principalmente su carácter no temperado en relación al sistema o escala de sonidos utilizados por la música occidental. En este sentido la evolución de varios instrumentos andinos ha permitido ampliar su ámbito sonoro y a la vez desarrollar su técnica de ejecución, de manera que su repertorio se ha extendido de lo pentafónico ( caso general de la música tradicional andina) hacia lo heptafónico y cromático, por influencia de la cultura europea.

Para la interpretación de la música andina fue necesario hacer arreglos de los recursos armónicos que por influencia de la cultura europea , se asimilaron a nuestras formas musicales autóctonas, varios instrumentos armónicos y sobre todo la transmisión teórico-práctica de conocimientos de la música occidental derivó en nuestras maneras de interpretar nuestra música, por ende la creación de otras formas musicales.

Es muy común el uso del unísono y el octaveado, a través de varios instrumentos que ejecutan la línea melódica principal. Así se ha escuchado una ejecución con violín y flautas, por ejemplo, o en las bandas de pueblo entre el clarinete, la trompeta y el flautín. Parece ser entonces que parte del gusto popular requiere resaltar la melodía a través de la mezcla de timbres de diversos instrumentos, lo cual, por otra parte, le da fuerza y presencia a la interpretación. Esta característica de la ejecución musical reafirmaría el carácter melódico-rítmico de la música andina.

Otro elemento característico sería la utilización de los rasgueos en los instrumentos de cuerda, especialmente en la guitarra, adaptada a la ejecución de nuevos ritmos criollos y cuya función es armónico rítmica.

Idiófonos

La chagcha: ( Chanllalla, chalcha, saccha, chacha).
Usado por los grupos musicales indígenas de las provincias de Imbabura y Chimborazo. Se colocan también en los tobillos, para las danzas. Asemejan el sonido de la lluvia, solo los cascos de cabra.

Es un sonajero confeccionado con cascos de cabra, ensartados en fibra de cabuya o nylon y con un pedazo de faja de distintos colores.

Membranófono

El Bombo: El bombo es uno de los pocos instrumentos musicales auténticos que integra la banda mocha. No debe confundirse con la bomba afro ecuatoriana, aunque a veces ésta se llame a veces bombo.

El Instituto de Folklore dibujó el bombo de la banda de Licán, durante las fiestas del Domingo de Ramos. Dicho ejemplar mide, aproximadamente sesenta centímetros de diámetro y cincuenta de alto. Sus partes son: a) cerco de madera de monte, pintado con triángulos amarillos, celestes y rojos; b) cerco de madera sobre el cual está templada la piel ; c) hojas de zinc pintadas de blanco: d) cuñas de cuerno de caballo, movibles, para templar las piolas; e) piel de borrego curtida ; f) baqueta de madera de capulí o eucalipto, de aproximadamente veinte y cinco centímetros de largo y tres de ancho; g) piolas.

Se lo lleva colgado del hombro derecho mediante una correa de cuero y una piola, en cuyo extremo, con un gancho, se ata el bombo.

Aerófonos

La Quena: (Voz quechua). Sustantivo femenino. Flauta o caramillo (flautilla de caña), pero las que poseemos en el Museo Traversari son de Huesos humanos, pertenecen a las primeras edades de Ecuador y de Perú de hace tres mil años antes de la era Cristiana.

Es un tipo de flauta vertical, geográficamente se encuentra dispersa en toda la región andina desde Argentina hasta Colombia. Venezuela y la Cuenca Amazónica. Su origen es incierto, posiblemente es producto de la creación: Quitu, quechua y/o aymará.

Para su confección se usa caña guadúa, tunda, tundilla o hueso tiene una longitud aproximada que va de los 25 a los 37 cm. de diámetro oscilante entre 1 y 2,5 cm. En la región amazónica del Ecuador, recibe el nombre de yacuch, cinco perforaciones, se confecciona en guadúa o nankuchip.

La quena, en uno de sus extremos tiene una muesca o corete parcial en forma de un pequeño rectángulo o de un triángulo. En la parte media tiene seis agujeros y otro en la parte posterior, es abierta en ambos extremos y tiene amplias posibilidades melódicas. Hay quenas taponadas en la parte posterior.

Hay quenas arqueológicas (macho, hembra), confeccionadas con huesos humanos (tibia, fémur) o de animales (canilla de cóndor ).

Las zampoñas: Son instrumentos se los fabrica con tubos de caña de diverso tamaño y calibre ligados con fibras vegetales, así quedó inventada la primera zampoña, que con el rodar de los tiempos, fue atribuida a invención del Dios Pan en la Mitología Griega, como consecuencia de su encendido amor a la Ninfa Siringa, siendo conocido en ciertos lugares con el nombre de Siringa, entre nosotros lleva el nombre de Rondador, de origen andino.

La Bocina: Tiene semejanza en el sonido con el oboe, pues su sonido es melodioso y el indio suele tocarla cuando ha terminado su trabajo diario. “Moreno” las compara al “Schofar “ de los judíos, hecho con un cuerno de carnero. Informa que el schofar era usado en las funciones de culto y a su sonido se atribuía una gran potencia mágica y concluye que nuestras bocinas de cuerno, el churu especialmente, debieron ser instrumentos sagrados.

El indígena conoce una variedad de bocinas y con este fin las utiliza en las diferentes regiones del país, para incitar a la rebelión, para llamar al ganado y los rodeos. En las festividades indígenas presiden los bocineros, hombres hábiles para interpretar la música nativa, dando cierta variedad a sus usos y aplicaciones.

Según Costales, las bocinas del vaquero son el cacho, el churo, el guarumo, la tunda y el turu. A excepción del guarumo, las demás llevan cuernos en su confección. Todas son de procedencia indígena, hoy asimiladas por los chagras en sus faenas rurales.

El Rondador: Moreno informa que los hay de todos los tamaños y calibres: desde un pequeñito de solamente ocho tubos, hasta de veinte, treinta y más dice que el pequeñito es pentáfono y es usado en ciertos lugares de Imbabura y tan solo una vez al año, razón por lo que se le considera un instrumento ritual. Es un instrumento ritual que no lo usan sino en los festejos en homenaje al sol, durante el equinoccio de septiembre.

Con respecto al rondador grande, informa que es usado durante todo el año, en las provincias centrales, en donde, antes de la invasión incaica dominaron los puruháes y en tiempo de Huayna-Cápac, hubo una gran influencia de mitimaes de raza aymará, traídos del Perú. Se distingue del chico, además porque es hexágono en lugar de pentáfono y con él tocan ahora los yaravíes y los sanjuanitos. En cambio para Santiana, es la flauta de pan, la tocan en Mojanda fabricada de tubos de caña de distintas longitudes, los que se disponen en orden de tonalidad decreciente a partir del tono más alto, que se encuentra en uno de los extremos del instrumento. Resalta también que el rondador de los Mojanda es de muy pequeñas dimensiones, en miniatura, y que aún se denomina pashaguas. Toscano cree que la flauta de pan se llama rondador, entre nosotros debido a un traspase de designación. Rondador, antiguamente, era el sereno de Quito, personaje aún hoy superviviente, pero con el nombre de ronda. Como dicho sereno usaba la flauta de pan para anunciar su presencia, poco a poco fue prestando su nombre de rondador (que hacía la ronda), al instrumento. Aún hoy lo usan, por ejemplo, en San José de Chimbo, durante el carnaval y en Tabacundo, el día de San Pedro, durante el auto de los aruchicos. Obsérvese, finalmente, que en Checa un rondador auténtico integra la banda mocha, en la fiesta del señor de la Buena Esperanza.

Según Ataulfo Tobar, dice que los instrumentos de uso andino se ejecutan en todas las festividades religiosas y no religiosas de ésta área cultural, entre las flautas se destaca la flauta traversa, instrumento de ejecución lateral, que se utiliza a lo largo de toda la serranía.

Hay varios tipos, especialmente en la provincia de Imbabura, en donde esta variedad se nota claramente. Encontramos la flauta grande llamada tunda que sobrepasa los ciento veinte metros de longitud, también está la flauta mediana y la pequeña; estos aerófonos están construidos con tallos gramíneos.

La Flauta Traversa: Se usa en especial en las festividades de San Juan y San Pedro en la Provincia de Imbabura y en la zona norte de la Provincia de Pichincha. Se la utiliza para la ejecución de los sanjuanes y marchas tradicionales, generalmente en esta región del país la flauta se ejecuta en parejas, un tañedor hace la primera voz y otro la segunda .

En la Provincia de Tungurahua se ejecuta la flauta pequeña, acompañada de un redoblante o tambor militar pequeño, casi siempre en las festividades tradicionales.

El Pingullo: Es una flauta vertical que se caracteriza por poseer tres orificios en el extremo inferior dos anteriores y un posterior, tiene una embocadura con un tapón de madera que forma el canal de insuflación, que conduce el aire hacia un bisel formado en una incisión en forma de reloj de arena, se lo hace de un tallo gramíneo, que en el Ecuador toma el nombre de sada o duda.

El pingullo se utiliza en las festividades de Corpus y de Reyes (Corpues: 7 semanas después del carnaval. Reyes: primeros días de enero) y acompaña al baile de los danzantes de la zona de Pujilí y de los Salasacas, en las provincias de Cotopaxi y Tungurahua, respectivamente.

El ejecutante tañe su instrumento con la mano izquierda, mientras con la derecha percute un tambor grande o redoblante.

El Pífano: Es una flauta vertical que posee seis orificios y una embocadura con un tapón de madera (cera), que forma el canal por donde pasa el aire hacia el bisel dónde se produce el sonido.

En la provincia de Imbabura el pífano se encuentra construido en hueso de buitre, mientras que en las provincias centrales y del sur lo hacen con sada o duda. En esta provincia se lo ejecuta junto con el tambor, especialmente en las festividades de San Luis, en la población de San Rafael, dónde los músicos acompañan al “coraza” (personaje principal de la fiesta de Coraza en San Rafael, el 10 de agosto), ejecutando payas pífanos y tambor.

La Paya: Es una flauta de pan más pequeña que el rondador. Posee hasta ocho canutos o tubos de carrizo distribuidos en forma diatónica.

Es un instrumento de carácter ritual y se ejecuta en grupo de tañedores que emiten melodías al unísono, acompañada de los pífanos de hueso y del tambor redoblante. Es un aerófono exclusivo de la provincia de Imbabura.

Las Dulzainas: Son flautas verticales cónicas, con embocadura de pito, en número de dos. La una posee seis orificios y la otra cuatro, construidos en hojalata. El ejecutante tañe las dos a la vez, una con cada mano. Las melodías emitidas por este aerófono es sumamente débil y suena a dos voces Este tipo es muy utilizado en el sector central del Ecuador.

La Chirimía: Es un oboe heteroglata y de doble lengüeta. Su embocadura está construida con dos lengüetas de carrizo, una moneda de 20 centavos agujereada en el centro y un tubo cilíndrico de hojalata, a continuación posee una corneta cónica de madera, dónde tiene seis orificios: cinco anteriores y uno posterior. Produce un sonido muy agudo y se lo utiliza como medio de comunicación en diferentes festividades de las provincias del Cañar y el Azuay, así como en las “escaramuzas” que se celebran de enero a marzo. Se ejecuta acompañado de un tambor redoblante; es un instrumento exclusivo del sector sur del país, de los grupos culturales de las provincias antes mencionadas.

El Cuerno: Es una trompeta construida en cuerno de vacuno, que además sirve para la comunicación, al igual que la bocina y la quipa que se usan a lo largo de la serranía, son típicos instrumentos andinos. La quipa es un caracol de mar o muchas veces construido en arcilla, pero conserva todas las características internas y externas del primero.

La Ocarina: Instrumento aerófono de timbre muy dulce, hecho de barro, elaborado para el influjo de San Pedro, instrumento que nos une a los sentimientos profundos al illa tixi, (el espíritu del maestro interno de los seres Rumapacha y el Gran Pacha yachachic) y nos permite encontrarnos así mismos y con los seres que amamos.

Las primeras ocarinas se hicieron de tierra cocida o de barro en la época precolombina; poseen ocho orificios más uno para ser la embocadura, producen escala cromática de tonos y medios tonos, por lo que en la época colonial se prohibió que se tocase este instrumento por que provocaba suicidios a quienes lo escuchaban.

Su origen talvez se debe a la imitación del tubérculo de la oca de allí su nombre, otros especialistas afirman que talvez viene del hiccen o higuen de la China, también la tenemos en Italia con el mismo nombre y su mejor fabricante fue Donatti de Budrie.

Instrumentos Precolombinos

Los estudios arqueológicos de nuestro país han podido rescatar una mínima parte de objetos fabricados en materiales orgánicos de origen vegetal y animal (como: calabazas, caracoles, cuero, valvas o cápsulas frutales, ristras o caracoles de agua dulce, semillas, cuernos o astas, madera, carrizo, tunda, duda moya, huesos de ave, de animal y de seres humanos, caña de diferente clases y tipos. e inorgánicos, orgánicos de origen vegetal y animal e inorgánicos proceden de minerales como la cerámica, piedra. Vidrio). El hallazgo de muchos de estos instrumentos musicales prehispánicos construidos en barro y cerámica dan a conocer el avance de la tecnología desarrollada en su elaboración en aquellos tiempos; a pesar de despertarlos actualmente por músicos conocidos y de renombre, no dan respuesta como quienes los tocaron, que sonidos produjeron que función podían tener en una fiesta o ritual.

El Período comprendido entre el 500 a. d. C y 500 d. d. C. fue muy rico en instrumentos musicales con formas antropomorfas, zoomorfas, fitomorfas etc. De éstos instrumentos se puede obtener gamas de sonidos musicales que incluyen distancias de semitono e inclusive se pueden producir distancias más pequeñas, lo que llegó a pensar en un principio que los indígenas debieron hacer uso de sistemas microtonales en su música, así también acerca de la pentafonía prehispánica como sistema musical propio de aquella época.

Según Pedro Pablo Traversari, como resultado de sus múltiples investigaciones arqueológicas especificó que al medir las distancias sonoras reales, no existe la posibilidad de sostener una teoría de escalas musicales basada en intervalos equidistantes y concluyó que los microtonos eran usados a modo de ornamentaciones y reafirmado por Pablo Guerrero investigador musical actual.

Las investigaciones efectuadas dice Guerrero en los últimos diez años han obligado a replantear las conclusiones que sobre música indígena se habían establecido, tal el caso de considerarla exclusivamente monódica.

El Rondador: Moreno informa que los hay de todos los tamaños y calibres: desde un pequeñito de solamente ocho tubos, hasta de veinte, treinta y más dice que el pequeñito es pentáfono y es usado en ciertos lugares de Imbabura y tan solo una vez al año, razón por lo que se le considera un instrumento ritual. Es un instrumento ritual que no lo usan sino en los festejos en homenaje al sol, durante el equinoccio de septiembre.

El rondador es uno de los instrumentos más antiguos del mundo, se le conoce desde hace más de 2000 años.

Variedades: En las regiones andinas encontramos una variedad de instrumentos aerófonos pánicos como: el “Mare en Venezuela, los “Capadores” al sur de Colombia, la zampoña y el Sikus en el altiplano peruano-boliviano y el rondador y la paya en Ecuador.

Los primeros de nuestro Ecuador primigenio fueron hechos de plumas y cañones de cóndor como los que posee nuestro museo Traversari , la mayoría confeccionados con tubos de caña de diverso tamaño y calibre ligados con fibras vegetales, quedó así inventada la primera zampoña que con el rodar de los tiempos fue atribuida a la invención del Dios Pan en la Mitología Griega, como consecuencia de su encendido amor a la Ninfa Siringa, siendo conocido en ciertos lugares con el nombre de Siringa, entre nosotros lleva el nombre de Rondador.

Nombre dado por la costumbre antigua de soler dar el anuncio del nuevo día tañendo un rondador y por la posición de los ejecutantes en forma de una ronda de allí viene su nombre.

Con respecto al rondador grande, informa que es usado durante todo el año, en las provincias centrales, en donde, antes de la invasión incaica dominaron los puruháes y en tiempo de Huayna-Cápac, hubo una gran influencia de mitimaes de raza aymará, traídos del Perú. Se distingue del chico, además porque es exáfono en lugar de pentáfono y con él tocan ahora los yaravíes y los sanjuanitos. En cambio para Santiana, es la flauta de pan, la tocan en Mojanda fabricada de tubos de caña de distintas longitudes, los que se disponen en orden de tonalidad decreciente a partir del tono más alto, que se encuentra en uno de los extremos del instrumento. Resalta también que el rondador de los Mojanda es de muy pequeñas dimensiones, en miniatura, y que aún se denomina pashaguas. Toscano cree que la flauta de pan se llama rondador, entre nosotros debido a un traspase de designación. Rondador, antiguamente, era el sereno de Quito, personaje aún hoy superviviente, pero con el nombre de ronda. Como dicho sereno usaba la flauta de pan para anunciar su presencia, poco a poco fue prestando su nombre de rondador (que hacía la ronda), al instrumento. Aún hoy lo usan, por ejemplo, en San José de Chimbo, durante el carnaval y en Tabacundo, el día de San Pedro, durante el auto de los aruchicos. Obsérvese, finalmente, que en Checa un rondador auténtico integra la banda mocha, en la fiesta del señor de la Buena Esperanza.

Cordófonos

La Guitarra: Es un instrumento musical de cuerdas que se compone de una caja de madera a modo de ovalo estrechado por el medio, con un agujero circular en el centro llamado boca o tarraja esto es en el centro de la tapa y un mástil contrastes.

Seis clavijas colocadas en el extremo de este mástil sirven para templar las seis cuerdas aseguradas en un puente fijo en la parte inferior de la tapa, que se cruzan con los dedos de la mano derecha, mientras las pisan los de la izquierda donde varían los tonos.

Es un instrumento importado y agregado al folklore nacional, muy difundido en nuestro pueblo por ser conocido, tuvo sus orígenes muy remotos, según Pujol, la guitarra viene de la antigua Kitara egipcia, derivan de la Khetara Asiria y la Kitara griega, que al pasar al Roma es llamada Cithara, la Chitara es más tarde llevada a toda Europa por las legiones romanas, sufre diversas modificaciones dando origen a un instrumento con mástil que se toca punteando con plectro (púa) o arco y cuya caja armónica es muy parecida a la guitarra.

Luego probablemente llevada a España por los bárbaros del norte; sería de inmediato antecesor de nuestra guitarra.

Al invadir los Árabes aquel país recibió el nombre de Guitarra latina, para diferenciarlo de otro instrumento en forma parecida a Laúd y que fue llamado guitarra morisca, siendo estos términos utilizados durante todo el siglo XVI.

Más, en el siglo siguiente los nombres de latina y morisca desaparecen definitivamente, la antes llamada latina se le dice solo guitarra.

La guitarra se mantenía y se mantiene aún como fiel compañera del pueblo; acompañándole en sus cantos y en sus danzas.

La guitarra más antigua del Ecuador fue la Vihuela de Mariana de Jesús que data del siglo XVI, ahora reposa en la Fundación Iglesia de la Compañía en Quito.

La primera guitarra eléctrica la fabricó el maestro San Pedro. Pertenece a la colección del museo Traversari.
El mejor fabricante de guitarras en el Ecuador es el maestro Hugo Chiliquinga.

Especificaciones de instrumentos Andinos del Museo

Dentro de los instrumentos más importantes tenemos:

Quenas: De tibia humana derecha 3.000 años a.C, corte especial en forma de U y provista de cuatro orificios sobre los cuales se produce una escala fija de intervalos que corresponden al sistema pentafónico aborigen Si b-La b- Fa-Mi b- Re b. Ejemplar macho y hembra pertenecientes a las primeras edades del Ecuador y Perú, encontradas en una huaca o tumba indígena del Cuzco, Perú.

Bocinas: Bocinas de caña de bambú y cuernos de toro, instrumentos hechos de seis astas de toro clavadas forman un semicírculo que encajan en el extremo inferior de un tubo de bambú, boquilla de hasta tallada. Ecuador siglo XIX.

Cuerno: Asta de toro, embocadura tallada.- Ecuador siglo XX.

Rondador de Plumas de cóndor: Once plumas de cóndor, cañones recortados, dispuestos de mayor a menor diámetro, dos listas de carrizo y ligaduras de cáñamo fijan la posición de los tubos. Ecuador siglo XIX.

Bombo: Bombo colorado, cuerpo de madera, dos membranas o parches sujetos con aros de madera y soguilla de colores. Ecuador siglo XX.

Las Chagchas: Idiófono de entrechoque, dos patas de cabra amarrados con cordel. Ecuador siglo XIX.

Flauta Travesera: Bambú teñido de color rojizo, siete más un orificios, con casquillo de plata en el extremo inferior. Ecuador, siglo XIX.

Pingullo: Flauta de carrizo con aeroducto, dos más un orificios, caña encajada en una cabeza tallada de hueso. Chile, siglo XIX.

El Pífano: Flauta con aeroducto, hecha de la cola de un armadillo, embocadura de arcilla, seis más un orificios para escape de aire. Chile, siglo XIX.

La Paya: Instrumento de soplo de filo sin canal de insuflacción, nombre dado a la flauta de pan de nuestro país, compuesto de ocho canutos, amarrados con cabuya y listas de carrizo. Ecuador, siglo XIX.

Las Dulzainas: Dos tubos divergentes del mismo largo y cuatro orificios cada uno, insertados en un resonador de calabaza, perforación en el fondo que permite el escape de aire, largo visible de los tubos. Ecuador siglo XIX.

La Chirimía: Instrumento aerófono tallado en madera y de lengüeta, cinco orificios, más un orificio para obturar. Un tubo de bronce en el extremo superior más una rodela de metal o moneda pegada a la embocadura, un hilo de color verde sujeta al tubo. Ecuador siglo XIX.

Instrumentos más representativos de la Colección

Rondador de plumas de cóndor (Ecuador Siglo XIX)
El rondador es un aerófono pánico (llamado también flauta de pan) de soplo en un extremo o también de filo y sin canal de insuflación, longitudinal en juegos o flauta de pan. Existen rondadores construidos de varios materiales como carrizo, tunda, bambú, plumas de buitre, caballo chupa, flores de taxo, canutos de hoja de sambo y plumas de cóndor, como los que posee el museo.

Este peculiar rondador posee veinte y dos cañones de plumas de cóndor, ordenados de mayor a menor diámetro. Es considerado como un instrumento ancestral, que fue usado para rodear la chacra y animales y acompañar en las madrugadas al trabajo. Según la costumbre antes se comprometían al sonido del rondador porque los novios van siguiendo al longo mientras hablan de matrimonio.

Con el rondador de plumas de cóndor se toca música vernácula propia de un país. Tiene un sonido muy alegre y sentimental.

Además hay rondadores de todos los tamaños y calibres, desde los pequeñitos de solamente ocho tubos, hasta de veinte, treinta y más.

Rondador pentáfono: Es un instrumento ritual. Moreno informa “ El rondador pequeñito es pentáfono y usado en ciertos lugares de Imbabura, solamente una vez al año, porque lo consideran un instrumento ritual, lo usan en las festividades en homenaje al sol, durante el equinoccio de septiembre”.

El rondador grande: Es hexáfono o sea de seis sonidos y con él tocan ahora los yaravíes, sus tonos y Sanjuanitos.

Rondador doble: Para ejecutar a dúo. Rondador ecuatoriano formado de sucesión de cañas en escala, los hay hasta con cuarenta y cuatro tubos. El rondador de grandes dimensiones es manifiestamente profano y popular.

En la colección se encuentran rondadores de carrizo que son los tradicionales, de hueso, de madera, de puntas de pluma, de carrizo con bandas de cuero. Etc.

Quena (Ecuador Época precolombina): Quena es un instrumento aerófono de soplo de filo, sin canal de insuflación. Es un tubo recto, abierto en el extremo superior. Una de las quenas que posee el museo, está hecha de clavícula humana, muesca en forma de U. Data de aproximadamente 4000 años antes de Cristo. Fue hallada en una tumba Cañari en Chordeleg, entre Sigsig y Gualaceo, Provincia de Azuay.

Existen quenas macho y hembra, clasificadas por su estado de elevación grave o aguda, cuya diferencia consiste por lo general de una tercera menor de grado cuando se usan a dúo. La quena tiene connotaciones fálicas y se relaciona con ritos de fecundidad en todas las culturas, para expresar sentimientos de amor y muerte. Tiene carácter ceremonial mágico (el museo posee una colección de flautas fálicas). Actualmente se usa en fiestas indígenas y mestizas; como parte integral de los conjuntos musicales, se acompañan con guitarra, charango, bombo y bandolín.

Jalingas: Instrumento idiófono de golpe indirecto, que produce sonido por sacudimiento de la ristra, racimo o hilera. Este elemento primitivo aparece con el hombre y consiste en la reunión de cierto número de cáscaras frutales, valvas, uñas de animales, conchas, puros, caracoles, y dientes de animales. Son considerados como instrumentos ruidosos de mayor antigüedad, colocadas en bandas con las cuales se cruzan el pecho, como collares. Están construidas a manera de cascabeles, las usan para las danzas y según los movimientos del cuerpo, producen diversos sonidos.

A cada uno de estos instrumentos se les ha dado el nombre técnico de acuerdo a su color y el tipo de danza empleado. A las jalingas color amarillo se les conoce como aya-muyo, a las de color rojo como guayuro y a las de color oscuro, pilancemuyo.

Tunduy: Instrumento idiófono de golpe. Consiste en un tronco hendido, que se suspende en dos travesaños. Estos encajan en un soporte hecho con palos cruzados, mide de uno a dos metros de largo y cincuenta centímetros de diámetro, tiene una ranura en el centro y orificios en los extremos.

Para hacerlo sonar, se usa un mazo de madera. Produce un sonido aterrador e intenso, que puede oírse a más de 3 Km. de distancia. Es considerado como el instrumento de percusión más notable de la raza incaica, ya que en esa época fue sagrado y dedicado al sol. Fue utilizado por el jefe de la tribu o por el cacique, para llamar a reuniones, anunciar la guerra, ceremonias religiosas y para momentos de mayor solemnidad. Es un instrumento modelo de comunicación, pues era ejecutado con ciertos códigos de interpretación para el emisor y destinatario.

Más tarde fue reemplazado por la bocina y el cacho, especialmente en la serranía ecuatoriana, donde se lo sigue utilizando, como medio de comunicación y ritualidad.

Pingullo: Flauta de carrizo con aeroducto, caña encajada en la cabeza, tallada en hueso. Es un instrumento de viento vertical, de embocadura de dulzaina con dos orificios en la parte inferior en dirección de la embocadura y un orificio atrás que lo cubre el dedo pulgar.

La palabra pingullo se deriva del quichua: pinga = pene y ullo = pene. Este instrumento se remonta a tiempos prehistóricos en nuestro continente. Existen otras clases de pingullo, como el de seis orificios denominado pingullo macabro o pífano, y se lo utiliza en fiestas fúnebres.

Existe la creencia de que este instrumento debía ser ejecutado sólo por hombres, debidamente escogidos, que al hacerlo adquirían prestigio social. Es en la actualidad utilizado en fiestas de carácter ritual como en Corpus Cristi y reyes magos, así como en el baile de los danzantes de Pujilí-Cotopaxi, o de los Salasacas en Tungurahua.

Oboe: El oboe es un instrumento aerófono, de lengüeta simple o doble. Su creación se atribuye a Michael Philidor, en 1659, o a Jean Hotteterre, en 1651. Se constituye en tres piezas, tres llaves, un tubo estrecho y un pabellón más pequeño que el cáleme. Los orificios del oboe son de menor diámetro que el cáleme y las lengüetas dobles son más largas y estrechas sin proteger, permitiendo a los labios un control más directo en la reproducción de sonido.

Se conservan el oboe de amor (creado en 1720) y de caza, una tercera mayor más bajo que el oboe del amor (creado en 1741). El Museo Traversari posee gran variedad de oboes alemanes del siglo XVIII, de madera y de lengüeta batiente doble. Su timbre es nasal comparado con la bocina. Su sonido es triste y melancólico.

Serpentón: Instrumento de viento y boquilla. Lo inventó un canónigo francés, Edme Guillaume, que vivió en Auxerre a finales del siglo XVI. Se presume que antes de 1420 ya se encontraba en Italia y Francia. Hecho de madera forrada con cuero cocido, considerado como bajo de la antigua corneta. Posee seis orificios, en el extremo superior tiene una boquilla de cuerno o marfil. Fue utilizado en las iglesias o por las bandas militares, así como en las orquestas sinfónicas.

Corneta curva de boquilla, cuyas notas se producían por medio de agujeros que se cerraban o abrían a voluntad. Era de madera delgada y tenía una forma de tubo enroscado como una serpiente. El sonido era áspero, seco y ronco. Como instrumento grave se le utilizaba en las iglesias para sostener y reforzar las partes vocales de los bajos.

Al lado de este serpentón existían los serpentones militares; pero debió ceder su lugar al Oficleide.

Recorders: Aérofono, hecho en madera de pera teñida. Tiene 7 más 1 orificios, hecho por Castel. Siglo XVIII.

Estos instrumentos formaban el grupo principal de las flautas. Su nombre alemán Blockflote revela su carácter de flauta de punta con pico, cuyo extremo superior se obstruía con un bloque o tarugo que dejaba solamente un cañón angosto para conducir el soplo hacia el borde agudo del agujero lateral.

Por su forma y ausencia de pabellón tenía un tono pálido reflejado en sus nombres, Italiano – flauto dolce, Francés – flute douce. El término inglés recorder, viene de record (gorjear), comparado con el canto de un pájaro.

Corno Bajo: El corno bajo es un instrumento aerófono, compuesto de dos tubos de madera de una sola pieza comunicados por la extremidad inferior. El pabellón era de metal con la forma de una cabeza de serpiente más o menos fantástica.
Instrumento de madera, con 4 llaves de bronce, montadas en cojinetes del mismo metal. Tiene fajas ornamentales de bronce y una cabeza de serpiente esmaltada, en el pabellón. Hecho por Kaspar Tauber. Cada cuerpo lleva estampado “Tauber Wien”.

Corno bajo = Ophiclide Bajo = figleo ferbeuton militar, a pesar de que se le conoce con estos apelativos, su nombre primitivo, nombre bárbaro derivado de la palabra griega: OFIS = Serpiente y Klide = llaves lo que explica que el figle fue en un principio un perfeccionamiento de serpentón, usado primeramente en las capillas y después en las marchas militares.

Gaita o Cornamusa (Reserva): Instrumento aerófono, que se refiere a la familia del Oboe. Tiene como él, un carácter campestre y rústico.

Dentro de los instrumentos de caña tenemos la cornamusa, derivada del latín Cornu = cuerno y Musa = Instrumento músico. La gaita extraordinariamente popular en la edad media, la usaron algunos pueblos de Asia y Europa. Los Celtas, Escandinavos, hacían uso de la cornamusa y se declara la gaita como instrumento nacional de Escocia.

Se compone de una bolsa de piel de carnero, llamado Odre, que forma el depósito en el cual la boca del instrumentista introduce el aire, por medio de un tubo llamado porta viento.

Cuando el músico ha inflado la bolsa de piel que tiene entre el cuerpo y brazo izquierdo al comprimirlo, con el brazo, se hace entrar el aire en varios canutos, especies de flautas u oboes. Uno de ellos provisto de agujeros sirve para la interpretación de la melodía mientras que los otros hacen el bordón (En el tono fundamental, la octava y también la quinta).

Clavicordio: Instrumento conocido en el siglo XIV (clavis, la tecla; chorda, la cuerda). Está constituido por una serie de cuerdas tendidas sobre una caja de resonancia fija, puestas en vibración por una lámina de cobre colocada perpendicularmente al extremo de la tecla- como sus sonidos eran sumamente débiles, se buscó la forma de darles más intensidad y así se llegó a concebir un sistema de vibración por medio de planchas de madera llamadas martinetes, a cuya parte superior se adapta una pluma cortada en triángulo que pulsaba la cuerda.

Caja hecha de madera dura de la región. Espesor de las paredes 9mms. Tabla de armonía de madera densa, con dos puentes rectos. Debajo del teclado hay una segunda tabla de armonía con tres oídos. Aún cuando el teclado se halla encerrado dentro de la caja rectangular, el diseño se basó en uno más antiguo, en el que el teclado sobresalía de la caja. Así como en esta versión, los espacios contiguos al teclado están ocupados por compartimentos con tapas con bisagras. En su cara anterior, las teclas diatónicas están decoradas con festones; con muescas. En la parte posterior del instrumento hay un bastidor de madera con ranuras. En estas encajan las guías de hueso que sobresalen de los extremos de las palancas de las teclas. Encordado doble. Clavicordio ligado (gebunden). Ámbito: Do/Mi-La2, Anónimo.

Ud-O-Uti: Instrumento clasificado como laúd corto y punteado. El laúd es muy antiguo, originario de Oriente e importado a Europa por los moros que invadieron España. Del Siglo XV al XVIII, estuvo muy en boga por la riqueza de sus acordes, por la dulzura de sus sonidos y por sus cualidades especiales para el acompañamiento de la voz. Fue el instrumento favorito de la música galante, de los nobles y de las grandes damas. Los reyes, los príncipes, los señores, las damas de la Corte tenían en la casa un poeta tañedor de laúd.

El Museo cuenta con una gran colección de laúdes italianos, que construía el violero italiano Mandolino Sechi, forman un grupo de verdadero cuarteto de instrumenti a trillo como lo llaman los italianos. Está compuesto de Mandolina (Triple), la Mandiola (Contralto), el Mandolocello (Tenor) y el Mandolone, que no varía de forma aunque si de dimensión. La familia de instrumentos de este género consta ordinariamente de 4 órdenes de cuerdas y alcanzó gran boga durante el siglo XVIII.

Instrumento de 12 cuerdas, 6 órdenes de cuerdas dobles, la tapa está hecha de cinco piezas de madera de pino. En tres de ellas, la tabla ha sido cortada radialmente. En las otras dos, longitudinalmente. Tres oídos con rosetones tallados. Delinean la tapa y los rosetones diseñados en pintura negra. Clavijero rematado por una voluta tosca. Las costillas han sido formadas en un molde imperfecto.

Lira Chelys (Siglo V a.C.): Instrumento primitivo, con caja de resonancia en caparazón de tortuga, que sirve de tabla de armonía y sobre la cual se elevan paralelamente dos montantes de cuernos de carnero, estos montantes están unidos por un yugo del cual penden tres cuerdas de intestinos de animal (tripa).

La lira gozó de gran honor entre los griegos, que la tomaron de los Orientales y luego la transmitieron a los romanos. Primitivamente su caja de resonancia fue una concha de tortuga lo que hizo llamar “Chelys testudo”, palabra griega y latina que significa tortuga. Sobre esa caja que servía de tabla de armonía se elevaban paralelamente dos montantes de cuernos de buey. Estos montantes estaban unidos por un travesaño llamado yugo, al cual estaban unidas las cuerdas por medio de anillos que servían para afinar el instrumento. No se sabe nada relativo al número de cuerdas. La lira se diferenciaba de la Cítara por forma de la caja de resonancia y en el número de cuerdas.

Salterio: Cordófono de 135 cuerdas. Tabla de armonía de abeto cortado radialmente en forma experta. Dos rosetones dorados, de pergamino, están colocados en un plano más bajo. Puentes de madera de peral, tallados y dorados. Costados, molduras de los clavos de enganche de las cuerdas y clavijero, de madera de nogal. La manufactura de este instrumento es excelente. Hecho por José Alcina, en 1784. Barcelona, España, siglo XVIII

Fue tan conocido en Oriente, que se generalizó en Europa en el siglo XV. Es el antiguo instrumento de cuerdas fijas que se punteaban con PLECTRO, una especie de dedales en punta o con los dedos. El Salterio es objeto de alabanzas por los escritores de la edad media que ponderan su incomparable dulzura. Los poetas y pintores lo ponen en manos de los ángeles en los celestiales conciertos.

Horario de atención
Martes a Sábado de 09h00 a 13h00 y de 14h00 a 17h00

Valor de ingreso: Extranjeros $ 2,00, Nacionales $ 1,00, Estudiantes nacionales y extranjeros, Personas con Capacidades Especiales, Tercera Edad $ 0,50, menores de 12 años entrada libre

Descuentos a estudiantes extranjeros con tarjeta internacional.

Ubicación: Avds. 6 de Diciembre y Patria, complejo Cultural de la Casa de la Cultura
Teléfono: (593) (2) 2221006 extensión 422
E-mail: gestion.museos@casadelacultura.gob.ec
Entidad administrativa: Dirección de Museos, Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión.

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