Emergencia posterga traslado de la Biblioteca

El traslado de la Biblioteca Nacional desde la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) en Quito hacia el Centro de Convenciones Eugenio Espejo, ubicado en las calles Sodiro y Valparaíso, se vio interrumpido por la crisis sanitaria que vive el país.

La mudanza amerita la presencia física de las 13 personas que componen la plantilla: 10 técnicos en bibliotecología, dos financieros, uno de talento humano y dos profesionales en el área de conservación para fondo antiguo.

Los fondos estaban desde hace muchos años en la Casa de la Cultura Ecuatoriana y tras el convenio entre el Ministerio de Cultura y el Municipio de Quito, se procedió a comenzar el traslado que es complejo.

Kathia Flor, máster en bibliotecas patrimoniales y directora de la institución, dijo a diario EL TELÉGRAFO: “Estábamos en pleno proceso y todavía teníamos un pabellón que no habíamos ocupado con fondo documental”.

Existe una hoja de ruta para la reapertura, pero habrá que reajustarla cuando termine la emergencia. “Será un trabajo que aún tomará meses, teníamos previsto reinaugurar en junio de este año; se hará parcialmente según se vayan organizando los fondos porque es una biblioteca muy grande”.

La institución ocupará tres pabellones del ex Centro de Convenciones, un espacio que Flor califica de “cómodo y adecuado” que contará con salas de consulta.

La Biblioteca Nacional es el repositorio de la memoria impresa en libros, periódicos y en otros soportes, como audiovisuales, de todo el país.

Los préstamos siempre serán en sala, pues son fondos patrimoniales protegidos por la ley. “Damos todas las facilidades para usuarios que generalmente son investigadores, estudiantes, quienes pueden descargar los libros digitalizados”, dijo Flor.

La entidad pertenece a la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (Abinia) y trabaja permanentemente como parte de ella. También forma parte de la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano (BDPI), nacida bajo los auspicios de la Abinia.

Los fondos La Biblioteca Nacional contiene fondos monográficos (libros), un fondo antiguo desde el siglo XV compuesto por 9.095 libros.

“Todas estas salas, de acuerdo a la naturaleza del fondo bibliográfico y documental, tendrán un espacio adecuado para la preservación y también otro para el acceso al público”.

“La hemeroteca nacional es la que mayor número de ejemplares tiene, alrededor de 1’200.000, tenemos digitalizada parte de la prensa antigua como medio de preservación del material y la aspiración es continuarlo”.

Según la directora, la publicación periódica nacional más antigua es de 1800 y en cuanto a los modernos está toda la producción del país.

“Los principales, algunos que se publican en ciudades, nos hacen llegar tres ejemplares y uno se convierte en intocable para preservación de memoria y los otros dos son para préstamo en sala”.

Los servidores de la CCE contienen la migración tanto de la base de datos como del material digital, pues allí está la biblioteca nacional digital y próximamente serán llevados a los servidores propios de la biblioteca.

“En la CCE estábamos haciendo un trabajo de saneamiento, de limpieza, con la verificación de todos los fondos que se trasladan, un proceso que hay que terminar. Posteriormente se hace la verificación de todos los fondos bibliográficos y documentales y reorganizamos en el nuevo espacio”.

El estado de conservación de los fondos documentales siempre es una preocupación, pues el papel siempre es muy vulnerable. “Desde que estábamos en la CCE trabajábamos en la conservación del fondo antiguo. Y en el nuevo espacio seguirá esa labor, que es permanente y requiere trabajo preventivo y ojalá de digitalización”.

Los recursos El presupuesto anual de la entidad es de $ 400.000, que incluye el gasto de personal. “El Ministerio de Cultura no ha escatimado esfuerzos realmente, y como parte del traslado va generando nuevos rubros, pero tras la crisis generada por el covid-19, obviamente los recursos estarán destinados a la emergencia sanitaria”.

Flor opina que en este confinamiento hay que buscar alternativas para el entretenimiento y la lectura. “No se debe solo conceptualizar como una actividad de educación, también de esparcimiento; y para eso hay productos en línea”. Apoyo a lucha contra covid-19

El pabellón 2 de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, que aún no está ocupado, es utilizado en estos momentos por 17 profesionales que crean un prototipo de ventilador mecánico para solventar la necesidad en el tratamiento a los pacientes contagiados con el covid-19.

El dispositivo, según un comunicado del Ministerio de Cultura, cuando sea aprobado por la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), podrá ser utilizado como respirador mecánico en los pacientes que reciban tratamiento por la enfermedad, antes que presenten cuadros médicos más graves y que necesiten de cuidados intensivos. Francisco Astudillo y César Naranjo lideran este grupo.

El viceministro de Producción e Industrias del Ministerio de Producción, Comercio Exterior y Pesca, Jackson Torres, y el ministro de Cultura, Juan Fernando Velasco, visitaron el lugar donde se desarrolla el prototipo, conocieron detalles del proyecto y comprometieron el apoyo institucional.

Una vez terminado y aprobado este prototipo, se prevé producir inmediatamente alrededor de 2.000 dispositivos para ayudar a cubrir la demanda de la emergencia médica en clínicas y hospitales del país.

Además, el equipo de técnicos ayuda en la reparación de respiradores averiados de la red de salud y fabrican arcos de desinfección para la ciudadanía, que tanto los necesita en estos tiempos de emergencia sanitaria por el covid-19. (I)

 https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/emergencia-traslado-biblioteca

Scroll to Top