La aceptación de los contenidos culturales en ‘streaming’ aumenta

EL TELÉGRAFO

Las medidas de aislamiento han permitido un crecimiento de la audiencia en las transmisiones en internet.

Artistas se mantienen optimistas, pero aclaran que su trabajo debe ser respetado y valorado mucho más después de la crisis.

La liberación de contenido cultural y de arte en sus distintas áreas inició paulatinamente con el toque de queda el pasado 17 de marzo.

Tres días después la película La muerte de Jaime Roldós Aguilera y Estación Polar que fueron liberadas para apoyar a la iniciativa de permanecer en casa contó con una aceptación que superó las expectativas de sus creadores.

Por cuatro horas, el filme tuvo 4.600 reproducciones, una cifra superior a los 4.000 espectadores que tuvo el tiempo que estuvo en salas de cine a nivel local, en mayo de 2019.

Al momento Estación Polar tiene 16.700 visualizaciones. Y La muerte de Jaime Roldós, tuvo 12.300 visitas, en solo 48 horas. “Creo y es positivo que a través del arte muchos se unan porque en tiempos de cuarentena nos permite a todos un espacio de gozo y placer humano, estético y de conciencia social” sostiene Pilar Estrada, gestora cultural e historiadora del arte

Por su parte, la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión publicó el último viernes el cronograma de streaming de las obras teatrales para el fin de semana.

El resultado fue el siguiente: Amor a orillas de la mar, transmitida el viernes a las 19:00 tuvo 587 reproducciones y fue cinco veces compartida.

El sábado, a las 19:00, se presentó la obra El manto y fue compartida nueve veces y tuvo 934 reproducciones.

Una hora después fue el turno de Semilla ancestral de vida y también fue compartida nueve veces y recibió 932 reproducciones en su live.

No obstante, no todos los artistas tienen esta misma suerte con los “en vivo”. Quienes se dedican al diario vivir para conseguir recursos, o los denominados artistas informales es más difícil llegar al público en general o al menos al que no está habituado al arte.

“Piensan que estamos aquí para divertir y no es así necesariamente, es complicado y más aún cuando usamos la tecnología y las redes sociales porque lo asocian con los ‘en vivo’ que hace la gente común o los famosos y piensan que es algo banal y divertido.

Eso es algo que va con la educación incluso en la primaria”, reflexiona David Orbea, artista visual y gestor cultural. El historiador Wilmar Ordóñez sostiene que este comportamiento es el resultado de la falta del empoderamiento cultural en el ecuatoriano promedio y también es la muestra de la carencia de políticas culturales de gestión en territorio desde mucho tiempo atrás.

“Si en la vida real vivimos ausentes de la historia cultural, las redes sociales seguirán sirviendo para el ecuatoriano como plataforma del consumo cultural masivo de otros productos, enlatados extranjeros ajenos a nuestra identidad, diversidad sociocultural, simbólico y memoria”, explicó Ordóñez.

En tanto que el historiador José Antonio Gómez, sostiene que hay otros puntos que analizar para cambiar estas conductas en el presente y el futuro: “Los profesores no somos suficientemente instruidos o preparados para enseñar de cultura, pero tampoco se nos puede endilgar lo que también a familia debe construir desde la casa.

” No obstante, Orbea reconoce que las transmisiones en vivo es el recurso del momento y que su aceptación es muy buena en el público en general, por ser rápida y directa, y añade que se puede explorar mucho más de lo que actualmente se conoce y domina.

“La comunidad de artistas está más metida en el tema, es lo que se viene y se avecina. Yo conversaba con otros colegas y pensamos en que ahora sí que vamos a entrar a la era digital y después de esto será difícil soltar las herramientas que han sido de fácil acceso y alcance”.

Expectativas después de la emergencia sanitaria La gestora cultural Pilar Estrada recalca que es digno de admirar el esfuerzo que realizan los artistas, organizaciones culturales y sociales para difundir y promover el consumo del arte en todos sus géneros en esta cuarentena.

Sin embargo, recuerda la necesidad de valorar dichos contenidos. “Que todo esto nos sirva para darnos cuenta del valor de la cultura y que después de la emergencia se pague precio el justo por ella, que vale la pena, pues es lo mismo que cuando pagamos por la comida que nos gusta en el supermercado; también como cuando vamos al doctor, como cuando pagamos por las medicinas y las distintas formas de trabajo o servicio necesarios para nuestra vida cotidiana”. Estrada enfatiza que realizar un streaming es un acto generoso y necesario en estos momentos, pero nunca debería ser la norma, porque “hay tiempo, saberes y educación para un mejor producto”. (I)

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