OBRA DEL DÍA: Galo Galecio Taranto

Galo Galecio Taranto, nace en Vinces – Los Ríos, en 1906 y muere en Quito, en 1993. Pintor, grabador, caricaturista e ilustrador de libros. Hijo de Federico Martín Galecio y de Victoria Taranto Garzón. Estudió en la escuela de Bellas Artes de la ciudad de Guayaquil, donde uno de sus maestros fue el plumillista Roura Oxandaberro. Galecio maestro del grabado, perseveró en la Xilografía (grabado en madera) tanto en blanco y negro como en color.

 

En 1935 formó parte del grupo “Alere Flamman”, cuando se produjo la ruptura ideológica como reacción al fascismo. En 1938, Galecio pasó a formar parte de los “Artistas y escritores Independientes”. Miembro de la Alianza Democrática Ecuatoriana; combatió al gobierno de Arroyo del Río. Después del triunfo de la revolución del 28 de mayo de 1944 y tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Guayaquil fue becado a México por el Ministerio de Educación, para especializarse en artes gráficas y pintura mural en la Academia Nacional de Bellas Artes en México, en los años 1944-1946. Durante su estancia en México, Galecio estudió con el famoso muralista Diego Rivera e hizo amistad con Alfaro Siqueiros. Entró en el Taller de Gráfica Popular donde perfeccionó sus conocimientos en grabado, un colectivo de grabadores fundado en 1937 por los artistas Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins y Luis Arenal Bastar, quienes tomaron la rica tradición de grabado mexicano, particularmente el legado de José Guadalupe Posada, aquel espacio popular, fue uno de los talleres de obra gráfica más influyentes en el mundo, la principal preocupación del colectivo era utilizar el arte para fomentar sus causas sociales revolucionarias. El taller se volvió una base de actividad política y gran desempeño artístico. Durante su apogeo, el taller se especializó en grabados al linóleo y en madera denominada xilografía. Galecio realizó los grabados para el libro de poesía negra de Adalberto Ortiz “Tierra, son y tambor”, serie editada en México, en 1945. Allí en este taller, Galecio creo su primera carpeta de grabados “Bajo la línea del Ecuador”, con treinta elocuentes impresiones xilográficas publicadas en 1946 por la editorial La Estampa Mexicana del Taller de Gráfica Popular. La xilografía fue la técnica que se convirtió en su forma más fuerte de expresión gráfica. En este mismo año expuso dibujos y grabados, todos sus amigos ponderaron la calidad artística del ecuatoriano y, sobre todo, sus atributos personales que hicieron de él un personaje inolvidable. En 1956, con el cuadro titulado El entierro de la niña negra, ganó el premio Badalona de la III Bienal Hispanoamericana de Arte, en España 1956.

“El entierro de la niña negra”          Xilografía-Grabado

En 1968, el Museo de arte Moderno de Nueva York adquirió tres xilografías para su exposición permanente. Participó en numerosas exposiciones nacionales e internacionales. Fue parte de las bienales de Sao Paulo, Tokio, La Habana, Santiago de Chile, Washington y Cataluña. Durante su juventud, Galecio vivió y trabajó en Guayaquil, principalmente como caricaturista político. Colaboró con las revistas Cocoricó, fundada por don Clotario Paz 1886-1946, revista que combatía la candidatura presidencial de don Neptalí Bonifaz Ascasubi 1870-1953 y al doctor José María Velasco Ibarra 1893-1979, y también laboró en otras revistas como La Calle, Don Pepe, El Murciélago, Caras y Caretas, y la famosa revista del diario El Telégrafo “Semana Gráfica” y con los periódicos o diarios: EL Sol, El Tiempo, Diario del Ecuador, La Hora, en sus caricaturas expresó su vocación social. Su trazo era muy original, llamativo, pero es necesario decir que, durante su permanencia en Guayaquil, Galecio vivió en la más cruel pobreza.

 

Fue profesor de grabado y dibujo en el Colegio de Artes Plásticas de la Universidad Central, en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Central, Quito. En 1957 y 1964, con sus grabados, triunfó en el Salón Mariano Aguilera. En 1987, el Gobierno Nacional le entregó el premio Eugenio Espejo. En Guayaquil, la sala del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) lleva el nombre de Galo Galecio, además de una de sus calles comprendida desde la calle Provincia del Guayas hasta la calle Río Daule. Entre sus murales más destacados se encuentran: “Gente de Pueblo”, su primer mural ubicado en la Escuela de Bellas Artes de México, año 1946; “Historia del Ecuador”, ubicado en la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Quito, año 1960; “Defensa y protección del trabajador ecuatoriano”, pintado al fresco en el IESS, “Primer vuelo sobre los Andes”, ubicado en el Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, año 1960; “Protección y fomento de la economía del país”, pintado al temple, ubicado en el Banco Central del Ecuador, Quito, año 1965.

“La mujer de Nazca”  1943  Óleo/Madera  57×76.5 Cm.

 

COMENTARIOS SOBRE GALO GALECIO

 “…Cuando un hombre como Galecio ha sabido buscar sin desmayos el medio de iluminar espiritualmente el objeto visual que le sale al encuentro, ese hombre es un artista de veras. Cuando, como él, en su íntima experiencia ha conocido, desde el muralismo primitivo y la primitiva abstracción del ornamento, hasta la exploración más exigente y neo-mágica del EN-SI-MISMO de lo que el ojo ve, es un artista de veras. Cuando ese sabe, como el, que su designio es penetrar en la estructura abstracta de las formas y fuerzas físicas para ser capaz de trascenderlas, es un artista de veras. Cuando un hombre, humanamente sencillo y diabólicamente complicado de inquietudes y tormentas interiores, como Galecio, se aleja de la forma o la deformación triviales, donde se alimenta la estulticia de los que miran y no ven u hablan, de lo que no sienten ni entienden, ése es un artista de veras. Cuando un casi viejo lleno de juventud profunda, como este grabador, persigue agónicamente una cósmica e incierta identidad de la partícula con lo incomparable de la totalidad, y llega a saber pronto que la substancia de lo que hay más allá de la apariencia irreal y por las infinitas posibilidades de lo probable, ese es un artista de veras. Cuando alguien, como él, comprende que en lo oficio, en la fabula, pues a caso se encuentre lo radical que los cuerpos vivos y muertos ocultan, en un artista de veras. Y lo es, de todos modos, quien, como Galecio, permanece, con su oficio dominado, en el reino de éste y de todos los mundos posibles…

En un sol de Galecio hay mucho por descifrar de nuestro ser poblador; en una muñeca muerta, en un grupo de niños tristes, en las temibles montañas, en los bellos animales humanizados y en la humanísima figura de un hombre: allí el universo de la pena, allí la sonrisa con sus ilimitadas y terribles sugestiones…”

Alfredo Pareja Diezcanseco

“Selva y hombre”   1946   Xilografía   46×36 Cm.

…Galecio es maestro insigne; su obra se caracteriza por la firmeza del trazo. Sabe cómo sacar los materiales el máximo provecho,, consiguiendo en sus grabados sutilezas increíbles cuando la tinta llena los resquicios de la plancha para irrigar, como el torrente sanguíneo, tejidos, tramas y epidermis. Cuando usa el color, sus obras se iluminan con una alegría vital, los tonos nacen desde dentro del papel, parece como si únicamente el maestro los hubiese secado a la luz, al conjuro de su magia. Como muralista se destaca por un dibujo esquemático, quizá proveniente del arte del grabado, y compone las grandes superficies con líneas dinámicas. Sus estudios en México y su contacto con los grandes muralistas mexicanos le permitieron descubrir los ingredientes secretos de ese bello arte…”

de: “Historia del Arte Ecuatoriano”

“Colina del Sol”

 Galo Galecio, el artista incesante y polifacético, incesante en producción e incesante en exploración, temática , técnica y estilística. Galecio utilizó en sus 59 años de vida artística diferentes técnicas de manera simultánea, litografías, serigrafías de líneas fluidas en blanco y negro, que constituyen la creación más conocida de este artista.

La temática también es diversa: además de los temas sociales que son una constante en las primeras etapas de Galecio, aparecen cuadros urbanos, como gente haciendo cola y paisajes de Riobamba, Esmeraldas o del valle del Chota, que dan cuenta de su vida de mochilero. Alba Galecio.

 

El color ingresa en la obra de Galecio, trabajó a través del óleo y la tempera y luego en sus famosas xilografías. En esta área se comprueba cómo, incluso en el mismo año, el artista riosense salta de un estilo a otro: en 1942 pinta Niña indígena

con un estilo figurativo, Selva y río que es una abstracción geométrica e Invierno en la costa, de colores y líneas suaves como los utilizados al inicio del impresionismo.

Un  Eloy Alfaro montado sobre su caballo como un quijote que pisa con fuerza la abrupta, pero diminuta a su lado, geografía de la Sierra, representada en una xilografía de 1953 (época en la que Galecio ya había regresado de su formación con los muralistas mexicanos), Tres mujeres, una litografía de línea cubista que data de 1937.
Algunas obras son realmente crónicas pictóricas como La fiesta en el Chota 1980 o La vuelta del estero, del mismo año, ubicados al lado de las xilografías en color que el artista empieza a trabajar desde 1961 y que se simplifican en una extensa serie de soles y lunas sobre el cielo quiteño en 1985, cuando ya por su edad el artista no podía hacer esos viajes en los que siempre lo acompañaban una cámara fotográfica y cartulinas. 
Los dibujos y las tintas, en las que aparecen paisajes montubios pintados en 1940 y motivos marinos (caballos de mar, estrellas, entre otros), que constituyen las últimas creaciones de Galecio antes de su fallecimiento en 1993.

El crítico de arte Iván Cruz refiere que al Ecuador le falta reconocer el trabajo de los artistas gráficos de los años treinta, cuarenta y cincuenta, entre los cuales están  Galecio, Pedro León, Carlos Rodríguez y otros. En este país se cree que el arte del siglo XX se agota en Guayasamín y Kingman, añadió.

Manuela Botero

 

“…Cada una de sus obras muestra el dominio total de esta milenaria técnica (El Grabado) tan poco cultivada en Ecuador…aparte de esta enorme capacidad técnica, Galecio explora el mundo de la ternura en las figuras infantiles de sus muñecas de trapo, así como en esa poesía ruda de sus paisajes en donde asoma el personaje central: el sol ecuatorial…”

Eduardo Kingman

 

BIBLIOGRAFÍA

1.- Toma de Imágenes varias: Fernando López Guevara

-Retrato Galo Galecio Taranto

-El entierro de la niña negra

-La mujer de Nazca

-Selva y hombre

-Colina del sol y otras.

-Tomadas de los:

a.- Libro: 65 años de la Plástica Ecuatoriana, Salón Exposición Mariano Aguilera.

b.- Libro: El Siglo XX de las Artes Visuales en Ecuador. Museo de Arte Banco Central de Guayaquil

2.- Consulta:

a.- Diccionario Biográfico Ecuatoriano de Cesar Augusto Alarcón Costta.

b.- Libro: 65 años de la Plástica Ecuatoriana, Salón Exposición Mariano Aguilera.

c.- Libro: El Siglo XX de las Artes Visuales en Ecuador. Museo de Arte Banco Central de Guayaquil

d.- Internet en línea.

 

 

 

 

 

 

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