OBRA DEL DÍA: LA FLAGELACIÓN

OBRA DEL DÍA

FLAGELACIÓN

Autor: Bernardo Rodríguez
Técnica: Óleo sobre tela
Siglo: XVIII

Obra del maestro Bernardo Rodríguez, realizada con gran maestría y colorido. Observamos a Cristo flagelado, a su alrededor se encuentran algunos emblemas de la Pasión, rodeado de ángeles que recogen la sangre de Cristo en copones que entregan a la Virgen María, todo esto en presencia del Padre que se encuentra en un rompimiento del cielo con ángeles y querubines.

Bernardo Rodríguez recibió encargos desde diversas instituciones religiosas. Ese amparo eclesiástico le ofreció unas ventajas privilegiadas para la elaboración de lienzos. Su producción se caracteriza por una interesante utilización del claroscuro.

La flagelación o azotes, una manera de punición corporal aplicada con frecuencia en tiempos bíblicos, fue el castigo padecido por Jesús antes de la crucifixión. Castigo corporal severo, común en diversas culturas bíblicas, que se aplicaba golpeando al reo con varas, látigos y flagelos. En el Deuteronomio se prescribe como pena de ciertos delitos, en un número proporcional a la falta cometida que no podía en ningún caso ser superior a
cuarenta latigazos.

Para no transgredir la ley, en caso de equivocarse, era muy común condenar a recibir 39 azotes, 13 de ellos en el pecho y 26 en la espalda. A pesar de ello, muchos reos morían antes de llegar al final del castigo.

El castigo se aplicaba con una gran variedad de instrumentos entre ellos: varas flexibles o mimbres, nervios de buey, látigos o correas de cuero, puntas metálicas y palos. El reo era atado a un poste, columna o un banco, para aplicar la pena encargaban a los esclavos.

Bajo la égida romana, los azotes se prescribían para castigar faltas durante el servicio militar, para arrancar confesiones de los reos, para castigar rebeldía en los esclavos y como preludio a la crucifixión, como sucedió con Jesucristo.

La llamada ley Porcia, los romanos tenían vetado el castigo para sus propios ciudadanos, pero lo aplicaban a esclavos y extranjeros. Los judíos azotaban a los transgresores de la ley en las sinagogas y el castigo era prescrito de forma inmediata por los doctores de la ley judía y propinado por un siervo de la sinagoga.

Por influencia romana, los judíos adoptaron para la pena los látigos de tres puntas, con lo que cada golpe valía por tres y se restringía de este modo el número de golpes a trece. San Pablo sufrió cinco veces la pena judía de los
azotes.

El Antiguo Testamento utiliza de forma simbólica el término azote para referirse al castigo con que Dios corrige los defectos de su pueblo: los caldeos son presentados como el “azote de Dios” en el libro del profeta Habacuc.

La Flagelación, obra de un sutil manejo cromático, muestra el sincretismo imperante en el período de la Audiencia de Quito, engrandece en características plásticas la valiosa colección que se muestra en el Museo de Arte Colonial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”.

Scroll to Top